agniziuh_8391

por george

fotografía de Julie E.
banda sonora: Get lucky, Mark Knopfler 

 …

más o menos, hace unos veranos, monté una tienda.
una tienda de hogueras,
de hogueras diminutas, al final de
un garaje

apartado

que no
conservó la luz, sólo
algunos cuadros
partidos. al principio,
fue difícil hacerme un hueco, entre una contadora de olas y
un doblador de girasoles. vaya, esas cosas
que suceden al iniciar un proyecto
algo extraño. pero lo primero
eracontenerelmiedo,
sobre todo,
de aquellos más próximos, los de arriba, porque asusta ver
un escaparate expuesto en llamas, ahí, a fuego abierto. y yo,
sobre el nivel del suelo
un pastor alemán
dirige la respiración 

lo cierto es
que requería un gran trabajo,
invisible
sin descanso. como moldear todas las hogueras a su intensidad exacta anotando en los bordes sus cualidades: hoguera Traste solitario, seis pinochas, astillas de lápiz3B y una hoja de ficus, 12x6cm, intensidad 04. hoguera Aleta de salmón, virutas de catamarán, polvo de lúnula y peonza, 16x7cm, intensidad 011 –con posibilidad de bolsillo-.

cada estantería
albergaba modalidades distintas y, su proceso de creación: “haciendo uso de un mechero azul, observé la textura -a piel de elefante- que se logra al incendiarse desde el vértice una tapa de libreta Uniextra12 60g/m2 155×215 mm

a veces, mantener la tienda a punto, suponía
una labor obsesiva:
ir alimentando cada hoguera con sus materiales precisos, leer
los charcos de ceniza que se distraían
a solas, idearme
ventiladores minúsculos para avivar los fuegos. una vez,
recuerdo,
tuve que construir uno de ellos con alrededores de bambú y la curva del vinilo donde sonaba justamente Get lucky, de Mark Knopfler. ya ves, resultó.

otras,
debido a su extrema fragilidad, sólo (léase sin acento)
aceptaban un pequeño soplo de postales barridas. y,
algunas
las más delicadas,
una vigilancia nocturna. así que, ante eso, no quedó más
que convencer
a dos pájaros de la zona
que vagaban ilusionados con el proyecto.

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